Invierno del 98, a las 08 horas 23 minutos del día martes 18
de abril. Ella sube, como todas las mañanas y se sienta en la segunda butaca de
la tercera fila, del lado de la ventanilla.
Se acomoda su largo y castaño pelo, lo junta en forma de
trenza y lo corre para el lado izquierdo, limpia sus anteojos, saca su libro
(Rayuela de Cortázar) y comienza a leer. Cada tres paginas levanta la mirada
para saber donde esta; en la parada N°28 se levanta, acomoda su jean y llegando
a la parada N°29 presiona el botón, el micro para y ella baja. Camina seis
cuadras y media, cruza la calle y justo frente a ella, a las 9:57am se
encuentra la puerta de la "FAC" (facultad de artes contemporáneas.)
Adele; así se llama, tiene 20 años y desde sus 18 vengo observando
cada movimiento que hace, observo con atención cada suave e instantáneo
parpadeo, cuento cada suspiro que suelta
a leer sus novelas de Cortázar, Benedetti y Sábato (hoy fueron tres.)
Ella finge no conocerme, no saber de mí, pero no es así. Yo
lo se, lo note en su mirada aquel 8 de Marzo del 96 cuando cruzamos miradas a
las 8:46 y ella se sonrió.
26 de Agosto del 98, son las 8:23 y Adele no sube, el micro
ha estacionado en su parada pero ella no subió. Hace 13 días 312 horas no se
sienta en la segunda butaca de la tercera fila, del lado de la ventanilla. Pero
no el extraño, no, creo que este bien así, era tiempo que descansara de la
rutina.
Recuerdo la ultima vez que la vi, el 13 de Agosto pasado, se
veía tan hermosa, radiante, ya había terminado su libro al parecer, esta vez
sus ojos se centraban en su celular, le sonreía a la pantalla como si fuera una
de las hojas de sus libros. En la parada 6 subió él, rubio pálido, ojos café,
combinaban con la campera que ella había llevado un 20 de Julio del año pasado;
Pero eso no viene al caso. El se sentó a su lado, tomo su rostro y la beso.
¿Quien se creía? ¿Que hacia? me contuve los celos, no podía hacerle una escena,
lo mejor era calmarme, seguro fue un mal entendido, un reflejo. El tipo se bajo
con ella, ambos caminaban juntos, sus asquerosas manos se entrelazaban.
El se despidió de ella 3 cuadras antes, y yo me acerque una después,
la tome del brazo y nos fuimos por otro
camino, decidí que hoy no ella no asistiría a la facultad y mañana tampoco. Eso
ya no era para ella, tal vez para la Adele de antes si, mi Adele, la que leía
libros y solo suspiraba y sonreía por ellos. Ella se estaba dejando engañar, y
yo no podía permitir que en un futuro sufra. Así que le hice un favor.
Sus ojos se veían grandes, cristalinos, temerosos, pero aun
así yo veía amor en ellos, ella siempre me amó en secreto, se veía tan angustiada,
lloraba la pobre, tenía sus razones, me engaño.
Adele murió por mi,
por amor, sacrifico su vida para que ambos estemos bien, por eso estoy feliz,
le hice un favor, alivie un gran futuro peso en su vida.
En el viaje de vuelta a casa le relate al conductor del
micro, mi historia de amor verdadero. Se puso como loco, insinuó que yo lo
estaba, dijo tantas barbaridades, y si mal no entendí quería denunciarme ante
la policía.
Triste ¿no? El pobre hombre no sabía distinguir entre
“amor”, “locura” y “obsesión.” No podía permitirme que existiera en este mundo
una persona tan insensible ¿se imaginan si alguien mas lo hubiera escuchado?
Por suerte el micro iba vacío; y bueno,
termino de la misma forma una vez que me baje.
Porque...un cuerpo sin vida ya no
cuenta como persona, ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario