viernes, 18 de julio de 2014
Isaac, carta de despedida.
Augustus Waters era un imbécil grandilocuente, pero se lo perdonamos. Se lo perdonamos no porque tuviera un corazón tan metafóricamente bueno como literalmente asqueroso, ni porque supiera coger los cigarros mejor que ningún no fumador de la historia, ni porque llegara a los dieciocho años cuando debería haber cumplido más. Les aseguro que a Augustus Waters le gustaba tanto hablar que los interrumpiría en su propio funeral. Y era un pedante. El chico era incapaz de mear sin plantearse las enormes connotaciones metafóricas de la producción de excrementos. Y era un creído. Creo que nunca he conocido a nadie tan atractivo físicamente que fuera tan consciente de su atractivo físico. Pero tengo que decir algo: cuando los científicos del futuro se presenten en mi casa con ojos robot y me pidan que los pruebe, les contestaré que se vayan al diablo, porque no quiero ver un mundo sin él.
Hanzel Grace, carta de despedida.
Me llamo Hazel. Augustus Waters fue el fugaz gran amor de mi vida. La nuestra fue una historia de amor épica, y no profundizaré más en el tema para no hundirme en un mar de lágrimas. Gus lo sabía. Gus lo sabe. No voy a contarles nuestra historia de amor porque, como todas las historias de amor reales, morirá con nosotros, como debe ser. Esperaba que él me hiciera un discurso fúnebre a mí, porque nadie podría habérmelo hecho mejor… No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas. No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0.1, el 0.2, el 0.112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias
lunes, 7 de julio de 2014
domingo, 6 de julio de 2014
martes, 1 de julio de 2014
Yo te diré la verdad..
Yo te diré la verdad..
Tu no le temes al amor, sino al dolor que viene después de aquel..
No tienes miedo a enamorarte, sino a sentirte tan enamorado hasta el momento de no poder controlar lo que dices, haces y sientes, tienes miedo a sentirte estúpido y no saber que hacer con ello.
No sientes miedo a amar, solo le temes a que el en algún momento deje de hacerlo, le temes a la traición.
Yo te seré sincera; con miedo no ganas nada. Solo un gran poso del cual no podrás
salir.
Tu no le temes al amor, sino al dolor que viene después de aquel..
No tienes miedo a enamorarte, sino a sentirte tan enamorado hasta el momento de no poder controlar lo que dices, haces y sientes, tienes miedo a sentirte estúpido y no saber que hacer con ello.
No sientes miedo a amar, solo le temes a que el en algún momento deje de hacerlo, le temes a la traición.
Yo te seré sincera; con miedo no ganas nada. Solo un gran poso del cual no podrás
salir.
Necesito que me necesites como yo te necesito...
"Detesto no saber, si te acordas de mi o no te importa nada de lo que me pasa".
-Lo quieres?
-si..
-Entonces que esperas?
-que me demuestre lo mismo.
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