martes, 26 de mayo de 2015

Nuestros días grises. (Lagrimas del mar.)

Los días grises eran nuestros, la lluvia se convertía en nuestra melodía favorita, tantas sonrisas reflejadas en los charcos que la lluvia dejaba; nuestras voces eran únicas recorriendo las mojadas y tranquilas calles de esta pequeña ciudad, una ciudad que aparentaba ser solo nuestra.

Los días grises eran nuestros, y no, ella no le ponía color a mi día, no hacia falta que lo haga, porque así nos gustaban. Grises, poco agradables a la vista de muchos, pero llenos de vida, de momentos, de risas, enojos y recuerdos.
Eran nuestros, y aunque ya no lo sean, siempre lo van a ser, porque en su momento lo fueron.

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