domingo, 28 de junio de 2015

Una cama para dos.

Pensar que tal vez eso querían, en el sentido mas puro e inocente, entrelazar sus cuerpos y fundir el cansancio juntos, con la esperanza de que al abrir los ojos por la mañana seguirían allí.

Esa noche.

 El olor a tabaco que emanaba su piel, su aliento a alcohol pasando las dos de la mañana, la llovizna que aterrizaba sigilosamente en su corto y obscuro pelo.
Su ojos achinados por el cansancio, su boca relatando viejos testimonios de algún ayer donde no estuve. Su risa al notar que no modulaba muy bien.
 Observaba cada gesto que hacia y escuchaba atentamente todo lo que decía, no creía que estaba ahí, frente a mi, a tan solo unos centímetros.
Ese olor al tabaco y el alcohol de sus labios acercándose a los míos, sabia que si llegaba a probar una vez mas, iba a volver mi adicción, esa adicción a sus besos de la cual jamas me cure. 
Pero así como un cigarro desasiéndose por el fuego lenta y rápidamente entre sus manos; era mi boca junto a la suya, un beso que se deshacía lenta y rápidamente para volverse adictivo.
¿Que mas podía perder? era una madrugada de lluvia, (esa lluvia que se hizo nuestra en cada fecha de encuentro) un fantasma de festejo y un final confuso y sin conclusión.


martes, 9 de junio de 2015

Trenzar la tristeza

"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas. Que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa.Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. 

jueves, 4 de junio de 2015

Mi obsesion (Lagrimas del mar)

Invierno del 98, a las 08 horas 23 minutos del día martes 18 de abril. Ella sube, como todas las mañanas y se sienta en la segunda butaca de la tercera fila, del lado de la ventanilla.
Se acomoda su largo y castaño pelo, lo junta en forma de trenza y lo corre para el lado izquierdo, limpia sus anteojos, saca su libro (Rayuela de Cortázar) y comienza a leer. Cada tres paginas levanta la mirada para saber donde esta; en la parada N°28 se levanta, acomoda su jean y llegando a la parada N°29 presiona el botón, el micro para y ella baja. Camina seis cuadras y media, cruza la calle y justo frente a ella, a las 9:57am se encuentra la puerta de la "FAC" (facultad de artes contemporáneas.)
Adele; así se llama, tiene 20 años y desde sus 18 vengo observando cada movimiento que hace, observo con atención cada suave e instantáneo parpadeo,  cuento cada suspiro que suelta a leer sus novelas de Cortázar, Benedetti y Sábato (hoy fueron tres.)
Ella finge no conocerme, no saber de mí, pero no es así. Yo lo se, lo note en su mirada aquel 8 de Marzo del 96 cuando cruzamos miradas a las 8:46 y ella se sonrió.
26 de Agosto del 98, son las 8:23 y Adele no sube, el micro ha estacionado en su parada pero ella no subió. Hace 13 días 312 horas no se sienta en la segunda butaca de la tercera fila, del lado de la ventanilla. Pero no el extraño, no, creo que este bien así, era tiempo que descansara de la rutina.
Recuerdo la ultima vez que la vi, el 13 de Agosto pasado, se veía tan hermosa, radiante, ya había terminado su libro al parecer, esta vez sus ojos se centraban en su celular, le sonreía a la pantalla como si fuera una de las hojas de sus libros. En la parada 6 subió él, rubio pálido, ojos café, combinaban con la campera que ella había llevado un 20 de Julio del año pasado; Pero eso no viene al caso. El se sentó a su lado, tomo su rostro y la beso. ¿Quien se creía? ¿Que hacia? me contuve los celos, no podía hacerle una escena, lo mejor era calmarme, seguro fue un mal entendido, un reflejo. El tipo se bajo con ella, ambos caminaban juntos, sus asquerosas manos se entrelazaban.
El se despidió de ella 3 cuadras antes, y yo me acerque una después, la tome del  brazo y nos fuimos por otro camino, decidí que hoy no ella no asistiría a la facultad y mañana tampoco. Eso ya no era para ella, tal vez para la Adele de antes si, mi Adele, la que leía libros y solo suspiraba y sonreía por ellos. Ella se estaba dejando engañar, y yo no podía permitir que en un futuro sufra. Así que le hice un favor.
Sus ojos se veían grandes, cristalinos, temerosos, pero aun así yo veía amor en ellos, ella siempre me amó en secreto, se veía tan angustiada, lloraba la pobre, tenía sus razones, me engaño.
 Adele murió por mi, por amor, sacrifico su vida para que ambos estemos bien, por eso estoy feliz, le hice un favor, alivie un gran futuro peso en su vida.
En el viaje de vuelta a casa le relate al conductor del micro, mi historia de amor verdadero. Se puso como loco, insinuó que yo lo estaba, dijo tantas barbaridades, y si mal no entendí quería denunciarme ante la policía.
Triste ¿no? El pobre hombre no sabía distinguir entre “amor”, “locura” y “obsesión.” No podía permitirme que existiera en este mundo una persona tan insensible ¿se imaginan si alguien mas lo hubiera escuchado? Por suerte  el micro iba vacío; y bueno, termino de la misma forma una vez que me baje.
Porque...un cuerpo sin vida ya no cuenta como persona, ¿no?