La luna esta roja, como mis ojos, ya cansados de extrañarte.
Mis pupilas cristalinas al pensarte, obligan a mi triste boca a reclamarte.
Nunca fuimos lo que creímos ser; finjamos que lo nuestro podía crecer.
Quiero sentirme segura de que de tu boca solo salieron palabras puras, que no mentiste, y en realidad siempre me quisiste.
La luna esta roja, sus heridas sangran, y aun así se ve tan hermosa.
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